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viernes, 3 de diciembre de 2010

La Homosexualidad

Un grave error, que ha traído gravísimas consecuencias, es la consideración de la homosexualidad como algo normal. Hasta 1973 la DSM (Diagnostic and statical Manual of mental disorder; Manual de diagnóstico de desórdenes mentales) de Estados Unidos, incluía a la homosexualidad entre los desórdenes mentales. Pero ese año fue extraída de la lista en medio de mucha controversia. El activista homosexual Ronald Bayer dijo que tuvieron que presionar a la Asociación siquiátrica americana para que quitaran a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Hasta ese año, los homosexuales consideraban a la siquiatría como su enemiga número uno.

Hacia el año setenta, homosexuales militantes irrumpían en los Congresos de la APA (Asociación americana de siquiatras), retiraban paneles científicos sobre el tratamiento de personas con sentimientos homosexuales y lanzaban acusaciones de crueldad con amenazas personales a siquiatras prominentes. Este movimiento provocó
la formación de un panel de expertos (task force), dirigido por el doctor Socarides y, a los dos años de constituirse, concluyeron que la homosexualidad debía considerarse como un trastorno del desarrollo sicosexual.

En 1972, se constituyó otro panel de expertos dirigido por el doctor Spitzer que apoyó las solicitudes a favor de un referéndum en la APA para zanjar el tema. Se organizó una votación en el seno de la APA, de unos 30.000 miembros en esa época, en medio de presiones de los activistas homosexuales, que incluso financiaron cartas pidiendo el voto favorable.

En esta votación participaron solamente el 25% (7.500) de los miembros de la APA y el resultado fue que aproximadamente el 60% (1.500) estaba a favor de eliminar la homosexualidad del Manual de diagnóstico. Y así se decidió. En 1977, se realizó una encuesta aleatoria a 10.000 miembros de la APA y resultó que el 69% (6.900) afirmaba que la homosexualidad suele ser más bien una adaptación patológica que una variación normal. Y se concluyó, diciendo que el estudio anterior fue fruto de consideraciones políticas y sociales más que científicas. Pero ya era demasiado tarde.

Probablemente, no exista otro ejemplo en la historia de la medicina donde se decida sobre la declaración o no de un fenómeno como enfermedad por votación simple y sin criterios científicos claramente comprobados.

A partir de ese momento, en que fue eliminada la homosexualidad como enfermedad, no hay reunión o Congreso, en que los militantes gays no digan que está científicamente demostrado que no es una enfermedad y que esta inclinación es totalmente normal. Incluso, en l986, lograron otro triunfo, al conseguir que se excluyera la pedofilia de la lista de trastornos sicológicos.

Pero ¿es realmente científico decir que la homosexualidad es normal, de origen genético y que uno nace así y no puede cambiar? ¿Cómo, entonces, dos gemelos idénticos pueden tener inclinaciones sexuales diferentes?

¿Cómo hay miles de homosexuales que fueron activos durante mucho tiempo y pudieron sanarse y fundar verdaderos matrimonios con hijos? ¿Es normal que las parejas homosexuales sean infieles en un 95% y que las fieles no permanezcan unidas más de cinco años? ¿Por qué los varones homosexuales son seis veces más propensos a suicidarse qué los varones heterosexuales? ¿Por qué en los heterosexuales hay un 3% de intentos de suicidio, mientras que en adultos homosexuales es un 18%? ¿Por qué el 60% de homosexuales han recurrido alguna vez a sicólogos o siquiatras? ¿Por qué el 78% de homosexuales han sido afectados alguna vez por una enfermedad de transmisión sexual?

¿Por qué la práctica homosexual reduce la esperanza de vida hasta en 20 años? ¿Por qué según estadísticas del gobierno norteamericano de 1992, entre el 17% y el 24% de chicos menores de 18 años habían sido víctimas de abusos por parte de homosexuales, comparado con el 0.09% de chicas abusadas por heterosexuales? Hay aquí una diferencia enorme con relación a este problema de la pederastia. De ahí que lucharon y obtuvieron en 1986, el triunfo de que la pedofilia no fuera considerada como enfermedad sicológica en Estados Unidos.

Matt Foreman, director ejecutivo saliente de la National gay and lesbian task force (NGLTF), una de las organizaciones homosexuales más influyentes, dijo en una conferencia el 15 de febrero de 2008 que la conducta homosexual es la principal causa del virus del sida. El 70 % de los que tienen sida en Estados Unidos son homosexuales o bisexuales. Y ahora se está extendiendo otra nueva mutación mortal del virus del sida, el estafilococo dorado, que ha aparecido entre los homosexuales.

¿Es realmente una verdad científica que la homosexualidad es algo normal? ¿Basada solamente en una encuesta aprobada por 4.500 siquiatras entre 30.000? ¿Así pueden exigir tener los mismos derechos que los heterosexuales para casarse y adoptar
niños?.

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Ni hay gen gay, ni hay gen de Dios, según el director del proyecto Genoma Humano

¿Influye nuestra genética en los rasgos de nuestra personalidad? Sí, tanto como pueden influir las cartas que nos tocan en un juego de azar... pero lo importante es cómo queremos jugar esas cartas.
Francis S. Collins es Premio Príncipe de Asturias a la Investigación Científica y Técnica en 2001, por su trabajo en la Secuenciación del Genoma Humano, que hizo pública la secuencia del genoma humano libremente y sin restricciones para beneficio de toda la humanidad (el mayor descubrimiento científico de nuestra época, según Kevin Davies). Es miembro de entidades de prestigio innegable como el Institute of Medicine (Instituto de Medicina) y la National Academy of Sciences (Academia Nacional de Ciencias) en EEUU.



Químico por la universidad de Yale y médico por la de Carolina del Norte, identificó el gen de la neoplasia endocrina múltiple. También buscó los genes que producen la sensibilidad a la diabetes. Ha investigado la genética relacionada con fibrosis quística, la neurofibromatosis y la enfermedad de Huntington.
Según Collins, hay un componente "inescapable" de heredabilidad en mucos rasgos del comportamiento humano. Por heredabilidad se refiere a la influencia de los factores genéticos en rasgos de personalidad.
Pero la heredabilidad no es 100% segura. A partir de numerosas investigaciones con gemelos idénticos, se observa que incluso rasgos heredados no se desarrollan inevitablemente. Y no siempre se heredan.



Collins incluso ofrece datos de cuán heredable es una serie de rasgos de personalidad:

-buena habilidad cognitiva: 50%
-extroversión: 54%
-tendencia a neurosis: 48%
-personalidad abierta, expansiva: 57%
-tendencia a agresividad: 38%
-tendencia al tradicionalismo: 54%
Y aunque estas tendencias estén ahí, no siempre se desarrollan: hay libre voluntad (collins está convencido) y también hay factores ambientales.
La genética en la tendencia homosexual
"Un área de interés público especialmente fuerte es la base genética de la homosexualidad. La evidencia en estudios de gemelos demuestra qye hay factores heredables que juegan un papel en la homosexualidad masculina. Sin embargo, la posibilidad de que el gemelo idéntico de un hombre homosexual también sea gay es de sólo un 20% (la posibilidad de que un hombre al azar sea gay es entre un 2 y 4%). Esto indica que la orientación sexual tiene influencia genética pero no viene incrustada en el ADN y como quiera que los genes estén implicados es mediante predisposiciones y no predeterminaciones".
Es decir: influye, pero no determina. La tendencia genética a ser homosexual tiene una fuerza del 20% en los varones... casi la mitad que la tendencia de las personas a ser agresivas por genética.



El gen de Dios
¿Y la tendencia a creer en Dios? La mayoría inmensísima de seres humanos en la historia han creído en la divinidad, la trascendencia... ¿es eso algo genético?
Dean Hamer, un activista contrario a la existencia de Dios, ha anunciado que Dios es un resultado de una base genética (el autor piensa lo mismo de la práctica homosexual: todo nos viene dictado en los genes, diría).
Pero para Collins la idea de Hamer no se sostiene. "Ha conseguido muchos titulares pero está muy exagerada", asegura.
Collins estaría de acuerdo con el autor de una reseña del libro de Hamer sobre el gen de Dios que escribió en Scientific American: "este libro, El gen de Dios, está mal titulado; debería llamarse Un Gen que aparece en menos del 1% de las variaciones que se encuentran en los cuestionarios psicológicos diseñados para medir un factor llamado Auto-trascendencia de Uno Mismo, que puede significar cualquier cosa desde pertenecer al partido Verde hasta creer en la Percepción Extrasensorial, según un estudio No Publicado y No Replicado".
"A todos se nos han dado una serie de cartas", dice Collins, "y estas cartas eventualmente serán reveladas. Cómo las jugamos, depende de nosotros."
Collins es autor del libro “The Language of God”, donde trata de su historia personal y, más en general, de la relación entre ciencia y fe. “Una de las grandes tragedias de nuestro tiempo es la impresión que se ha creado de que ciencia y religión tienen que estar en guerra”, afirma.
Partiendo de su experiencia, Collins afirma que descifrar el genoma humano no creó un conflicto en su mente, sino que le permitió “dar un vistazo a los trabajos de Dios”. El problema, añade, es que con mucha frecuencia en los últimos veinte años las voces que se oyen en el debate público sobre estos temas son solo aquellas que defienden posiciones extremas.
Collins relata que se definía ateo hasta que, en los primeros años de ejercicio de la medicina, comprobó la fuerza que daba la fe a varios de sus pacientes más críticos. Impresionado por esos ejemplos, pidió consejo a un ministro metodista, que le recomendó la lectura de "Mero Cristianismo", de C. S. Lewis (en España editado por Rialp), un libro -afirma- que transformó su vida.






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